Por: Andrés Cuevas

‘Yo soy apolítico’… dicen muchos artistas, pero la verdad es que todas las personas poseemos una ideología político-económica y, siendo realistas, solo existen dos verdaderas: el Capitalismo y el Socialismo. Dentro de estas dos vertientes, gravitan partidos políticos que se diferencian entre sí, definiéndose a sí mismos como de derecha, centro o izquierda; pero… ¿Qué tiene que ver la política con el arte?

Es común de los artistas utilizar lo que viven en su entorno para crear, de esta forma, el espectador termina encontrando canciones, poemas, pinturas o películas que recrean de alguna manera el entorno social de la época en que son concebidas, convirtiendo al arte en un testimonio cultural de la sociedad. Esa característica social del arte, lo convierte automáticamente en un hecho político, que acaba incidiendo de alguna manera en la opinión pública de quienes lo siguen.

Pero toda actividad política debe tener una ideología definida y es allí donde surge la pregunta: ¿Será el arte una actividad Capitalista o Socialista? ¿Dependerá del artista?

El arte no es solo expresión, también es un negocio y como tal se rige por características del Capitalismo. Es recurrente ver en Estados Unidos y en países de Europa pinturas vendidas en cifras millonarias, novelas publicadas en múltiples idiomas o películas de enormes presupuestos con retornos incalculables de taquilla, lo que demuestra una clara característica Capitalista y ¿cuál es el discurso de estas obras artísticas? ¿Cuál es el mensaje que promulgan?

En los países de Sur América, quizás heredado por Cuba, es muy común encontrar un lenguaje de carácter social en las obras artísticas. Letras que hablan de la revolución, pinturas que promulgan la igualdad social y producciones cinematográficas que reiteradamente se dedican a la denuncia. Pareciera evidenciar una clara tendencia Socialista en los artistas.

Este enfoque artístico se ve reflejado en cualquier esquina, incluso en el negocio, cuando se ve a felices retratistas ambulantes que por solo ($ 2.50) dos dólares con cincuenta centavos, realizan verdaderas obras de arte, u otros grandes profesionales que a cambio de ($15) quince dólares publican bellas ilustraciones en reconocidas publicaciones bajo el argumento de que el único fin verdadero de su arte es ser publicado.

Bajo este esquema socialista, a pesar de tratarse de países demócratas y capitalistas, surgen los incentivos estatales a los artistas, que bajo el discurso de la democracia, reparten reducidos patrocinios económicos a quienes difunden en sus obras la ideología de lo social. Es así como en nuestros países abundan las historias regionales, las denuncias y el costumbrismo. Convirtiéndose en un material artístico que, por un lado, no aumenta el patrimonio de sus creadores y que, por el otro, es un producto que difícilmente logra encontrar un espacio más allá de festivales artísticos.

Este arte de enfoque Socialista, en la mayoría de los casos, termina por convertirse en un arte marginal que confirma la creencia popular de que los artistas no ganan plata.

El arte es hecho por personas, su enfoque es una decisión libre y su principal fin es ser publicado, por ende debería reflejar las diferentes vertientes de las personas. Por eso mismo, es así como en el arte debe tener cabida desde el Socialismo hasta el Capitalismo y ojalá nuestros países latinoamericanos miraran con mejores ojos el Capitalismo…. El destino de nuestros artistas sería probablemente mucho más prometedor.

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